Metaliteratura

Había tres personas en la habitación. Dos miraban al otro.
– Está muerto – dijo Bernardo.
Estaba en lo cierto. El cadáver, su amigo Luís, mantenía una mueca de disgusto, como si la muerte hubiera venido en el peor momento posible; sin embargo, mantenía los pantalones subidos.
– ¿Quién habrá sido? – preguntó Bernardo al amigo que quedaba vivo, Santiago.
– Has sido tú.
– ¿Cómo que he sido yo?
– Claro que sí. Luís estaba vivo hace un momento. Dijiste eso y entonces murió.
– Pero si estaba muerto cuando lo he dicho, ¡por eso lo he dicho! ¡El narrador fue el que dijo que estaba muerto!
No, sólo lo corroboré.
– ¿Qué narrador? – inquirió Santiago.
– ¡Ése! ¡Es el culpable! ¡El que ha dicho “inquirió Santiago…”
– No le oigo.
– Espera, hablará.

– Joder, ahora no habla. Vale; dime: ¿cómo, supuestamente, he podido matarle?
– Pues… no sé. Con tus palabras. No me lo creería si me lo contaran, pero he sido testigo.
– Es culpa del narrador: seguro que al principio pensó desarrollar una trama criminal hasta que encontráramos al culpable.
Claro que no.
– ¡Oh, venga!
– ¿Otra vez el narrador?
– Sí: me ha tendido una trampa. En vez de seguir adelante con la historia, prefiere hacer “metaliteratura”.
– ¡Vaya excusas me das! ¿Qué coño significa eso?
– ¡Es difícil de explicar!
– ¿Pero es que no sabes qué inventarte? ¡Estás loco!
Y Santiago tenía toda la razón.
– ¡NO! – gimió Bernardo.
SÍ.

FIN

—————————–

SinDios
Relatos en menos de 250 palabras para gente con prisas.
© del autor.

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Una respuesta to “Metaliteratura”

  1. Muchas y divertidas novedades (creo) (II) « Diario de un Sociópata Says:

    […] Metaliteratura. Puede que para algunos, eso de hacer meta-algo (metaliteratura, metacine, etc…) no demuestre otra cosa que falta de ideas y/u originalidad, pero eso depende de cómo se haga. Soy incapaz de hincharme el pecho del todo con nada de lo que hago, pero creo que este experimento algo tontuno me quedó bastante bien, y que es posible que dibuje una sonrisa en más de un lector. La metaliteratura fue uno de mis temas favoritos después de leer Animal Man, de Grant Morrison, un cómic donde el protagonista acababa viéndose frente a frente con el lector, y que termina vagando por historias alucinadas donde el tema a discutir era el propio medio del cómic. Al final, uno de los Deus Ex Machina más bonitos de la historia del cómic permite al protagonista ser feliz. El impacto que me supuso en su día aún dura, y si hago pequeños relatos como éste es gracias (o por culpa) de Morrison. […]

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