Saltos sobre la cama

Marta salta sobre la cama, y su gata intenta cazarla como si fuera un pájaro con calcetines de colores.

Habían sido los dos peores años de su vida.
Su padre había caído enfermo sin motivo aparente, hasta que una visita al médico por su prolongada debilidad reveló una terrible noticia: cáncer terminal.
Durante esos dos años, el padre de Marta pasó de ser un hombretón fornido a una parodia marchita de sí mismo. Mientras su esposa le cuidaba lo mejor que podía, Marta buscaba excusas para no visitarle, pues temía que en cualquier momento tendría que despedirse; sentada en el bar cercano al apartamento de sus padres, rememoraba aquellos tiempos que nunca volverían, como cuando saltaba sobre la cama de matrimonio y entonces venía su padre y la cogía al vuelo. Un hombre fuerte, pensaba, antes de romper a llorar.
A veces el buen hombre parecía recuperarse, pero era como una bombilla a punto de fundirse: aquellos destellos de vida sólo eran la señal inequívoca de que se apagaría pronto.
Un día, aquello que madre e hija temían, sucedió. Lloraron juntas, prepararon el funeral y durante éste, Marta pidió disculpas a su madre por no haber estado más a menudo; ésta le puso una mano sobre el hombro y dijo:
– No has decepcionado a nadie, cielo. Se fue sabiendo que le querías, y eso basta.
Y cada una se fue a su casa, y Marta sintió un gran alivio. Su padre estaba muerto, sí, pero prefería su descanso antes que su agonía.

Ahora, poco tiempo después del funeral, Marta se permite el lujo de relajarse un poco. Se viste con una camiseta verde de tirantes, unos pantalones de cuadros amarillo oscuro y calcetines de colores, y se dispone a seguir adelante.
De repente, por impulso, comienza a saltar sobre su cama, y la gata se une a su juego.
Y en el fondo, espera que alguien la coja volando en mitad de un salto…

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3 comentarios to “Saltos sobre la cama”

  1. Tanyluz Sciortino Says:

    Hola, llegué a este post por casualidad y me ha cautivado. Me he quedado sin palabras…

  2. Seth Fortuyn Says:

    Gracias, Tanyluz, espero que el resto de cosas te gusten igual. Aunque la verdad, creo que este es de los poquitos relatos auténticamente sentimentales que tengo…

  3. Muchas y divertidas novedades (creo) (II) « Diario de un Sociópata Says:

    […] Saltos sobre la cama. Lo escribí para un concurso en Raza Becaria, el blog de esa chica lista llamada Ana Boyero. No gané el concurso que propuso en su día, pero el relato me sirvió para exorcizar un poco mis demonios personales. Hace 6 años que mi abuelo murió de cáncer de hígado, y todo lo que rodea a aquella época sigue taladrado en mi mente. Como David Cronenberg, el impacto del deterioro de una persona ha llegado a interiorizarse en mi imaginario, hasta el punto de alcanzar una buena parte de mis relatos. No es que sea uno de mis temas favoritos, como he descrito con otros relatos anteriores: es uno de esos temas sobre los que siento que DEBO escribir. Hay una sutil y dolorosa diferencia. Actualmente hasta hago bromas con el asunto, pero hace 6 años llegué incluso a perder una burrada de peso por el estrés. […]

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