Hoy te levantaste pronto, como de costumbre, y sin embargo te sentías diferente a otros días. Pensaste que deberías dejar de despertarte de esa manera, cambiar el método, y que así podrías dejar atrás esa sensación de constante cansancio. Rápidamente fuiste a ducharte, porque claro, tienes que mantener una constante en el aseo. Tardas más o menos lo de siempre, y cuando sales te secas, te aplicas el desodorante, y te vistes. Todavía te quedaba tiempo, pero desayunaste y preparaste la cartera a marchas forzadas, hoy querías llegar más pronto. Saliste de casa y empiezas a darle vueltas a un asunto que tienes entre manos. Sin darte cuenta, ya estabas a la entrada del instituto. No sabías en qué has llegado, y la noción del tiempo la debiste perder por el camino. Al entrar alguien que no conoces te saludó por tu nombre (Recuerda), pero no le diste importancia y llegaste a clase. Vaya, hoy has llegado tarde, pero el profesor todavía no había entrado, así que te sentaste en tu silla habitual. Entró el profesor, y te acordaste de aquel tan raro que tenías en tu anterior centro. Menos mal que no tiene esa característica tan peculiar ¿verdad?. Pasaron las horas y volviste a pensar en aquel asunto (Hazlo). Cuando acabaron las clases, saliste al patio. Te has olvidado la cartera dentro, y aunque lo único peculiar que tenía hoy es que pesaba algo más, ni te diste cuenta de que la llevabas (Bien hecho). Ya volverás luego, ahora lo único que quieres hacer es llegar a algún lugar donde poder descansar. Te sentaste en un banco que hay cerca y cerraste los ojos. De repente, los ruidos característicos del patio son sustituidos por un extraño zumbido, y por las voces apagadas de miles de seres. Cuando abres los ojos, estás en una sala negra con destellos verdosos. Empiezas a recordar. Recuerdas un extraño vocablo (Tu nombre), recuerdas una figura misteriosa (Tu figura), recuerdas unos sonidos graves (Tu voz), recuerdas más figuras extrañas (Tu entorno, tu hogar). En la habitación negra cesan los destellos y las voces (No olvides) y se abre una pequeña ventana. Te asomas, y ves una esfera. Una preciosa esfera, que aunque no es perfecta, es tan bonita que eso da igual. La esfera implota, y de ella sale un anillo de fuego. No oyes nada, pero la habitación vibra. Cuando acaba el temblor, cierras los ojos, y cuando los abres, la habitación es ahora blanca, impoluta, cegadora, y vuelves a recordar (Tú puedes). Piensas “Que gusto dejar de ser humano” (Así se hace).

—-

No he modificado ni una coma. Esto, más que vintage, es arqueología: el segundo cuento que he escrito en mi vida. El primero es una cosita vergonzosa y caramelizada, además de un encargo como deberes para clase, pero éste simplemente surgió en mi cabeza.

Con éste, aprendí a pensar, a idear un cuento. Surgió la idea, la estructura, la ejecución. Mientras vivía como cualquier otro chaval de 16 años aficionado al Counter Strike y a los cómics, mientras iba a clase y hablaba con mis allegados, “Tú” se fue cocinando.

Es, de modo literal, una chuminada, pero me hace gracia, sobre todo, la comparación de la Tierra con una fruta.

Sociópata Vintage
Porque los bits también se reciclan.

Publicado el 6 de Octubre de 2004 (aunque creado en el 2001).
Entrada original.

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Una respuesta to “Tú”

  1. Jeremiah Hawkins z Says:

    Cualquier otro le hubiera ofrecido un pa uelo para secar sus lágrimas, mientras pensar a una excusa para escapar de un sufrimiento ajeno, que con el tiempo se vuelve propio.

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