Hacia costas ignotas

– ¿Y bien?
Los pensamientos de Mario zarparon. Durante años, habían recalado frecuentemente en costas sureñas (cuando pensó con los genitales o el culo), pero ahora navegaron, por vez primera, hacia el norte, donde el amor se resquebraja y la pasión se disipa. Y dijo:
– No.

Y el dinosaurio estornudó... - Relatos en 50 palabras o menos. © del autor.

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