Posts Tagged ‘Metaliteratura’

Metaliteratura

marzo 22, 2009

Había tres personas en la habitación. Dos miraban al otro.
– Está muerto – dijo Bernardo.
Estaba en lo cierto. El cadáver, su amigo Luís, mantenía una mueca de disgusto, como si la muerte hubiera venido en el peor momento posible; sin embargo, mantenía los pantalones subidos.
– ¿Quién habrá sido? – preguntó Bernardo al amigo que quedaba vivo, Santiago.
– Has sido tú.
– ¿Cómo que he sido yo?
– Claro que sí. Luís estaba vivo hace un momento. Dijiste eso y entonces murió.
– Pero si estaba muerto cuando lo he dicho, ¡por eso lo he dicho! ¡El narrador fue el que dijo que estaba muerto!
No, sólo lo corroboré.
– ¿Qué narrador? – inquirió Santiago.
– ¡Ése! ¡Es el culpable! ¡El que ha dicho “inquirió Santiago…”
– No le oigo.
– Espera, hablará.

– Joder, ahora no habla. Vale; dime: ¿cómo, supuestamente, he podido matarle?
– Pues… no sé. Con tus palabras. No me lo creería si me lo contaran, pero he sido testigo.
– Es culpa del narrador: seguro que al principio pensó desarrollar una trama criminal hasta que encontráramos al culpable.
Claro que no.
– ¡Oh, venga!
– ¿Otra vez el narrador?
– Sí: me ha tendido una trampa. En vez de seguir adelante con la historia, prefiere hacer “metaliteratura”.
– ¡Vaya excusas me das! ¿Qué coño significa eso?
– ¡Es difícil de explicar!
– ¿Pero es que no sabes qué inventarte? ¡Estás loco!
Y Santiago tenía toda la razón.
– ¡NO! – gimió Bernardo.
SÍ.

FIN

—————————–

SinDios
Relatos en menos de 250 palabras para gente con prisas.
© del autor.

Codificación

marzo 22, 2009

El profesor Steelman toqueteaba el gran aparato defensivo cuando sus colegas llegaron al laboratorio. La máquina en cuestión, una estructura metálica rematada a ambos lados por una especie de trombones sujetos y cubiertos por cables, despertó en sus compañeros extrañeza, reticencia y alguna carcajada.
– ¿Y pretende usted, majadero – comenzó Klein, llenándose la boca con aquella falta de respeto -, solucionar así el “problema” que descubrió después de consumir peyote?
Me lo merezco, pensó Steelman con amargura; aunque todos los presentes, físicos cuánticos de probada excelencia, estiraban igual los límites de la realidad con o sin drogas, jamás admitirían consumirlas para alimentar sus teorías. Un científico, pensaban unánimemente, sólo tiene tres constantes: pelo, prestigio y cerebro; y sólo el primero podía aproximarse a cero sin ser catastrófico.
– Como sabrán – rememoró Steelman -, un grupo de seres ultradimensionales ha alcanzado nuestro universo. Dada la naturaleza de su realidad, apenas pueden interactuar con nosotros; pero pueden espiarnos incluso en el interior de nuestras cabezas. Mi invento es sencillo: codifica la frecuencia vibratoria de nuestro universo de tal forma que resulte ininteligible para estos “intrusos curiosos”.
– ¡Pero es una locura! – maldijo Fredrikks, antes de echarse a reír -. ¿Y cuándo piensa activar esa máquina infernal, para que veamos el ridículo que ha hecho?
– Ya lo he hecho – aseveró Steelman -. En estz misni monwbri se wbxywbrep a okwbi ewbsunuwbri.
T pau dyw xini wk vywb sixrie kifei au nwra, t oie wai bi oywswa wbrwbswe wari.

DUB

—————————–

SinDios
Relatos en menos de 250 palabras para gente con prisas.
© del autor.