Posts Tagged ‘Reyes Magos’

Mala suerte

abril 23, 2009

Sergio no se creía la mala racha que estaba pasando. Pensaba que no era justo tener nueve años y verse asediado de aquella manera por los problemas: cinco asignaturas suspensas; sus padres discutían sin parar y su mamá decía que se iba de casa; sus compañeros le llamaban niñato por creer todavía en los Reyes Magos.
Aquella noche del cinco de enero, justo antes de la medianoche, Sergio no podía dormir debido a los gritos de sus padres, acompañados por un molesto ruido de bolsas de plástico. Así que se asomó a la ventana, en busca de una señal que le devolviera la fe en su mundo: como por ejemplo, una luz que demostrara la existencia de los Reyes Magos.
Algo parecido ocurrió, pues el meteoro DX14-DANTE se desvió de su trayectoria y emprendió un rumbo de colisión contra la Tierra. Y Sergio consideró la entrada del meteoro a través de la ionosfera como una señal.
No se lo podía creer, ¡eran los Reyes! Se despegó de la ventana y fue al salón corriendo, deseoso de compartir la noticia con sus padres, cuando se llevó un gran chasco.
A pesar de sus disputas, ambos progenitores habían aparcado sus diferencias, y estuvieron sacando regalos de varias bolsas hasta la irrupción de su hijo, que con un rápido vistazo comprendió todo.
Vaya mala suerte tengo, pensó Sergio.
Y entonces, mientras lloraba desconsolado y desencantado, el meteoro arrasó con su barrio.
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SinDios
Relatos en menos de 250 palabras para gente con prisas.
© del autor.

Dos niños

marzo 22, 2009

Juan y Santigo estaban en el patio de su colegio. Ambos tenían seis años, pero eso no les impedía discutir acaloradamente.
– ¡Que sí, te lo juro que es verdad! ¡Que se mueran mis padres si miento!
Mientras seguían gritando, Sole, su profesora, cruzó el patio y llegó hasta Santiago. Ella parecía haber estado llorando, y haberse tragado el llanto como el más amargo de los platos.
– Santigo. He de darte una mala noticia: tus padres han muerto.
Los tres se quedaron atónitos, sin saber qué decir.
Luego, Juan, visiblemente enfadado, frunció el ceño, apretó los labios, se acercó a Santiago y le propinó un puñetazo en la nariz con todas sus fuerzas; su víctima cayó al suelo, asediado por un inmenso dolor físico y mental.
Y mientras Santiago se retorcía, Juan gritó, antes de volver a clase:
– ¿Ves como los Reyes Magos no son los padres? ¡Mentiroso!

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